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Ramales de la Victoria historia escudo de Ramales de la Victoria
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Existen abundantes y valiosos testimonios arqueológicos que documentan la continuidad de la presencia humana en el territorio que hoy corresponde al municipio de Ramales durante la Prehistoria, entre ellos las cuevas de Covalanas, Mirón y el conjunto de yacimientos del valle del río Carranza. También se plantea que, dada su situación estratégica a medio camino entre la costa y el interior de la Península, la zona fuera frecuentada en la Antigüedad, tesis a favor de la cual hablan las evidencias romanas localizadas en el cercano municipio de Rasines, cuyos recursos minerales se considera que eran ya entonces conocidos.

Los primeros testimonios escritos referidos a las entidades que integra Ramales de la Victoria se encuentran en documentos contenidos en el Cartulario de Santa María de Puerto de Santoña: San Emeterio de Gibaja en uno fechado en el año 1170 y Ramales en otro del año 1210. En la Edad Media se articuló la Junta de Parayas que comprendía los concejos de Gibaja, Ojébar, Ramales y Rasines. Al frente de la institución, que pervivió durante todo el Antiguo Régimen, estaban un alcalde mayor, un procurador general y dos regidores generales. A su vez, sobre estos terrenos ejercía su jurisdicción la Corona, a través del Corregimiento de las Cuatro Villas de la Costa de la Mar.

En cuanto a la historia particular de las poblaciones, a comienzos de la Edad Moderna, tras una revisión realizada en 1499, se tomó la decisión de desviar, de Gibaja a Bolado y Ramales, el camino que comunicaba la Meseta (Burgos) desde la Costa (el puerto de Laredo). En la primera mitad del siglo XVII la población de Ramales, que se había visto muy beneficiada por aquella iniciativa, conoció una época de florecimiento. Así, a comienzos de la centuria se acometieron diversos proyectos de envergadura, entre ellos, la reforma de la iglesia parroquial o la sustitución de los puentes de madera erigidos a comienzos del XVI por otros de piedra.

En el plano administrativo, en 1822, durante el Trienio Liberal y en el marco de la constitución de los municipios, la Junta de Parayas quedó dividida en dos, estableciéndose los ayuntamientos de Ramales y Rasines. Ramales fue hecho cabeza del partido judicial que incluía a Arredondo, Rasines y los valles de Ruesga y Soba; áquel se disolvió y fue incluido en el de Santoña y más tarde en el de Laredo, en el cual permanece.

A lo largo del agitado siglo XIX, el entorno de Ramales fue escenario de combates acaecidos en el curso de las sucesivas insurrecciones armadas carlistas. Una de las batallas más célebres libradas en la zona tuvo lugar en los meses de abril y mayo de 1839 y enfrentó a los liberales, capitaneados por el general Espartero, responsable del ejército del norte desde 1836, y el ejército carlista, dirigido por el general Maroto. El enfrentamiento se saldó con la derrota de este último y precipitó el final de la primera Guerra Carlista, escenificado mediante la firma del Convenio de Vergara, concluido en agosto de 1939. La localidad que pasó a llamarse Ramales de la Victoria pagó un tributo muy alto y buena parte de sus edificaciones ardieron en aquellas fechas.

En la actualidad buena parte de las construcciones más veteranas y emblemáticas de Ramales son reconstrucciones o bloques de nueva planta erigidas después del final de los combates. A comienzos del siglo XX Ramales volvió a irrumpir en los libros de historia gracias al descubrimiento del tesoro arqueológico y artístico que custodiaban las cavernas abiertas en los muros pétreos de sus montes. Algunos de los hallazgos más relevantes fueron protagonizados por Hermilio Alcalde del Río y Lorenzo Sierra, que en 1903 dieron con dos de los yacimientos más importantes de la zona: Covalanas y el Mirón.

La Batalla de la Victoria. El 17 de abril de 1839, el general liberal Baldomero Espartero, que había logrado deshacer el sitio carlista a Bilbao a la cabeza del ejército isabelino, salió de Villarcayo en dirección a la comarca del Alto Asón. Después de intentarlo en vano los días 24, 25 y 26 de aquel mes, finalmente pudo entablar batalla con los carlistas, mandados por el general Rafael Maroto, el día 27. Aquellos combates se saldaron con la victoria liberal, distinguiéndose los militares Leopoldo O´Donnell, que ocupó los altos del Mazo, Ramón Castañeda, Francisco de Paula Alcalá, el comandante general de artillería Joaquín Ponte y los capitanes Osma de artillería y Echagüe de guías. En las jornadas siguientes, los liberales se ocuparon de acosar a las tropas de Maroto hasta que el día 8 mayo lanzaron un ataque directo sobre las posiciones que éstas ocupaban en Ramales y el fuerte de Guardamino. Los combates alcanzaron gran dureza, distinguiéndose, además de los militares mencionados, Domingo Dulce, José Urbina, Francisco Linage, el general Cortínez y el coronel Bárcena. Enfrentándose a la derrota, los carlistas alcanzaron un acuerdo con los liberales y entregaron las armas el día 13 de mayo. Durante el combate fallecieron casi dos mil personas y ardieron la mayor parte de las casas de Ramales, salvándose la iglesia de San Pedro Apóstol, la taberna y tres edificios más. Espartero fue recompensado con el título de duque de la Victoria.

 

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Tomo 723, Folio 165, Sección 8ª, Hoja S11607, Inscripción 1ª     Aviso Legal / Política de privacidad/ Política de Cookies