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Museo de la cantería. Las antiguas escuelas de Cereceda, ubicadas en la casa de Diego Helguero Alvarado, y la iglesia de San Martín son los espacios de los cuales se sirve el Museo de Cantería Rodrigo Gil de Hontañón, una iniciativa promovida por la Mancomunidad de Municipios del Alto Asón. El montaje expositivo del centro, dirigido a dar a conocer la actividad y el trabajo de los artífices de la zona, incluye elementos audiovisuales, así como elementos reales empleados por los canteros, ofreciendo la oportunidad de ensayar con instrumentos que utilizan los profesionales. El lugar acoge un punto de información dotado de numerosos medios interactivos que introducen al patrimonio cultural y natural de Rasines.

Ruta de los Caleros. En la segunda mitad del siglo XIX y parte del XX los suelos de Rasines fueron explotados sistemáticamente en superficie y en minas de poca profundidad. El material extraído era después enviado a Santander, Bilbao y otros destinos europeos, primero en barcos desde Limpias y posteriormente, por el ferrocarril de vía estrecha. En Rocillo se obtenían yesos, dolomías en Villaparte, minerales de ocre y tierras silíceas en el Regato de la Mula y Villaparte.En 2002 se inauguró un circuito autoguiado por pistas de tierra que permite ver las antiguas explotaciones del municipio. El recorrido comienza por la mina Constante datada en el último tercio del siglo XIX de la cual se extraía calamina. A continuación se accede por unas escaleras de tierra a un lavadero de mineral –una cubeta de mampostería adaptada al relieve y situada bajo un manantial, que servía para eliminar arcillas, tierra y restos orgánicos de los materiales extraídos–.

A continuación, el visitante camina hasta un horno de cal de llama corta, de 7 m de altura y 4 m de diámetro construido en mampostería de arenisca. El horno era cargado desde arriba alternándose capas de piedra caliza y combustible (helechos, tocones de encina...). Durante la cocción, se alcanzaba una temperatura que rondaba entre los 600 y los 900 grados. Una cinta de hierro circundaba el horno y evitaba que se abrieran las paredes durante este proceso que concluía cuando salía una llama azulada por la chimenea. Finalmente la cal era descargada por el lateral inferior. Este horno fue utilizado durante la Guerra Civil, al interrumpirse las comunicaciones y necesitarse la cal para encalar viviendas y establos, desinfectar y preparar argamasa.

La siguiente parada lleva a un horno de dolomía, de 8 m de altura y 3,5 de anchura en la base, levantado en mampostería. También éste se cargaba por la parte superior alternándose capas de piedra dolomía y carbón. La dolomía, traída de Helgueras era calcinada a muerte a temperaturas de 1.500 a 1.700 grados durante tres días, un proceso que empleaba a ocho personas. Este horno estuvo activo durante la década de los cuarenta del siglo XX; de él se obtenía un material utilizado en vidrios, abonos químicos o el revestimiento de hornos de acero, siendo los principales consumidores las factorías de Bilbao. La ruta de los caleros incluye a continuación un pequeño descanso en un mirador desde el cual se puede contemplar todo el valle de Rasines. El circuito concluye en la cantera abandonada de Helguera de la cual se extraía piedra dolomía y en el lavadero situado junto a ella.

 

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Tomo 723, Folio 165, Sección 8ª, Hoja S11607, Inscripción 1ª     Aviso Legal / Política de privacidad/ Política de Cookies