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La cueva del Valle es el principal yacimiento prehistórico de Rasines y uno de los más relevantes de la Cantabria Oriental, en un entorno en el que se concentran numerosas cavidades con restos paleolíticos. Fue descubierta en 1905 por Lorenzo Sierra y estudiada entre 1909 y 1911 por miembros del Instituto de Paleontología Humana de París como Henri Breuil o Hugo Obermaier. La cavidad, en la cual nacen numerosos arroyos que desaguan en el río Silencio, volvió a ser objeto de estudio a partir de los años sesenta del pasado siglo. En las distintas campañas se han recuperado materiales azilienses y magdalenienses así como algunos que evidencian la presencia de grupos humanos durante la Edad de Bronce. En el entorno de esta cueva se ha instalado el llamado Parque del Paleolítico, un montaje por un expositor, varios paneles y la réplica a tamaño natural de un mamut, dirigido a dar a conocer el hábitat de los grupos humanos que poblaron la cavidad durante la Prehistoria.

En cuanto a restos de megalitismo en el entorno, ha de señalarse el conjunto del Alto de Lodos. Se compone de un menhir y un dolmen asentados a 700 m de altitud, en un lugar llamado El Peñascón, junto a la cumbre de las Nieves sobre la cual existe desde el siglo XVI una ermita dedicada a la Virgen. El menhir de Lodos, a 716 m de altitud, marca el límite de los municipios Ampuero, Rasines y Guriezo; se trata de un bloque de piedra caliza de 1,86 metros de altura clavado en el suelo y pronunciadamente inclinado. A 150 metros de distancia se encuentra el dolmen (728 m de altitud). Se compone de un túmulo compuesto por piedras de diverso tamaño que abarcan un espacio de trece metros de diámetro; éstas cubren una cámara de la cual faltan tanto la cubierta como las lajas de dos laterales y en cuyo interior se hallaron diversos materiales de industria lítica tallada. De los hallazgos materiales que ha arrojado este monumento (el primer sepulcro de su naturaleza inspeccionado en Cantabria) se ha deducido la presencia de grupos megalíticos en estos parajes desde mediados del siglo IV a. C.

Al derribarse la torre de la iglesia San Andrés de Rasines en noviembre de 1980, aparecieron una treintena de sillares en los que aparecían tallados símbolos esquemáticos (ramiformes, triángulos, espigas, líneas curvas, paralelas, verticales...), que se creyó procedían de monumentos protohistóricos. En las excavaciones posteriores realizadas en la esplanada del templo se descubrieron restos de cerámicas y materiales metálicos que abarcaban un periodo de tiempo muy amplio, desde la Edad de Bronce hasta la Edad Media y que, no obstante no ayudaron a aclarar el sentido de las marcas efectuadas en los sillares. Simultáneamente se emprendió una campaña a 200 m al norte de la iglesia, en un torreón semiderruido situado en una hera conocida como El Jaral, que pudo servir para controlar el paso a la costa. En este paraje aparecieron fragmentos de terra sigilata hispánica del siglo IV que revelan un plausible origen romano de la estructura, posteriormente reutilizada en la Edad Media.

En este apartado ha de incluirse la necrópolis altomedieval hallada junto a la ermita de San Roque de Villaparte. Fue localizada durante una prospección minera; en la actualidad queda a la vista una sepultura de lajas.

 

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Tomo 723, Folio 165, Sección 8ª, Hoja S11607, Inscripción 1ª     Aviso Legal / Política de privacidad/ Política de Cookies