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Museo etnográfico. Este centro, inaugurado el 26 de julio de 2001 y ubicado en el edificio de las antiguas escuelas de La Matanza, está dirigido a dar a conocer los aspectos históricos y etnográficos de este singular enclave. Entre los aspectos de que se informa se incluyen el pasabolo tablón, modalidad de los bolos; el proceso de obtención del carbón vegetal; la elaboración de bebidas tradicionales, como el vino verde; y la explotación de las especies ganaderas autóctonas de raza monchina.

Carbón vegetal. Esta actividad ocupaba a muchos habitantes de la zona, que se organizaban en cuadrillas que se hacían con las subastas de los montes. Después de cortar la leña se procedía a amontonarla, formando una estructura cónica denominada hoya. Para ello se trazaba una plaza circular, se recubría de coscojas y en el centro se colocaba un tronco (alcalde) en torno al cual se apilaban los maderos cortados. A continuación se tapaba todo con una capa de hoja seca y sobre ésta se echaba otra de tierra. En esta sala se han reconstruido dos hoyas, una de ellas en proceso de construcción y otra terminada. El carbón se obtenía mediante la quema de la leña, para lo cual se retiraba el alcalde y se prendía fuego al interior. Durante varios días la madera se cocía de manera controlada, procurando que no salieran llamas, y finalmente se deshacía y metía en sacos destinados a las ferrerías cercanas, llegando a obtenerse casi cien de cada hoya.

Pasabolo tablón. El pasabolo tablón es una modalidad bolística que se juega en las zonas limítrofes de Vizcaya y Cantabria (hay boleras en Ampuero, Colindres, Laredo, Matienzo, Ramales, Ruesga y Valle de Villaverde) y se extiende a zonas de Burgos (valle de Mena y la Bureba) y Álava (Llodio). Recibe su nombre del tablón de madera de ocho metros de largo por veinte centímetros de ancho al cual se fijan los tres bolos con que se juega y que habrá de mantenerse húmedo durante la partida para facilitar el rodaje de la bola. Se trata de la única modalidad jugada en Cantabria en la que no se da el birle (tiro de la bola desde el lugar donde se detuvo) y consiste en lanzar los bolos por encima de una serie de rayas marcadas en el suelo. El campo de juego recibe el nombre de bolera, juegabolos o carrejo, y mide 55 por 12 metros. Los bolos son de madera, cilíndricos, miden de 35 centímetros y se colocan un metro separados el uno del otro. La bola es redonda y tiene un asidero.

 

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Tomo 723, Folio 165, Sección 8ª, Hoja S11607, Inscripción 1ª     Aviso Legal / Política de privacidad/ Política de Cookies