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Desde laDetalle de la iglesia de San Jorge, en las Fraguas Antigüedad, el valle de Iguña ha sido uno de los corredores más transitados por aquellos viajeros que querían alcanzar el mar Cantábrico desde la Meseta. La milenaria presencia humana en esta zona estratégica ha sido probada por el hallazgo de varios e importantes asentamientos de poblaciones protohistóricas, entre ellos el extenso castro encaramado a la cumbre de Espina del Gallego, entre los valles de Anievas, Iguña y Toranzo.

Durante el proceso de sometimiento de las poblaciones locales, los romanos levantaron diversos campamentos en esta área –algunos tan emblemáticos como el de Cildá, que abarca 22 hectáreas– y atravesaron el valle con la vía que enlazaba Pisoraca (Herrera de Pisuerga) y Iuliobriga con Portus Blendium (Suances), hecho que corrobora un miliario encontrado en Pedredo.

Durante la Alta Edad Media proliferaron en el lugar los núcleos de repoblación, como testimonia la iglesia mozárabe de San Román de Bostronizo, levantada en el siglo X y documentada desde 1119 en una escritura por la que la reina doña Urraca la donaba al monasterio de Santo Domingo de Silos. En siglos posteriores se construyeron los templos románicos de Santa María de La Serna (XI) y San Juan de Raicedo (XII), perteneciente este último a la Orden de San Juan de Jerusalén.

Todavía a mediados del siglo XIV San Juan de Raicedo, La Serna, Santa Águeda y Arenas eran dependientes de la bailía sanjuanista de Población de Campos (Palencia), si bien algunos solares seguían dependiendo de Santillana del Mar y algunas iglesias, como la de Arenas, pagaban diezmos al monasterio de San Salvador de Oña (Burgos). Entretanto, el valle de Iguña se mantenía como zona de realengo y sus vecinos tenían la consideración de hidalgos, labradores y gentes de behetría, es decir, que podían escoger al señor que quisieran. Esta situación cambió en 1444, cuando el rey de Castilla Juan II donó todos estos lugares al señorío de Castañeda, cuya titularidad recaía en la persona de Juan García de Manrique.

La subordinación de los núcleos de Iguña a los Manrique de Lara, condes de Castañeda y marqueses de Aguilar, se prolongó hasta comienzos del XIX, cuando la jurisdicción regresó al rey. En 1822, con la constitución de los municipios independientes, se instituyó el ayuntamiento de Arenas de Iguña. Desde su constitución ha formado parte del partido judicial de Torrelavega.

 

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Tomo 723, Folio 165, Sección 8ª, Hoja S11607, Inscripción 1ª     Aviso Legal / Política de privacidad/ Política de Cookies