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Potes historia escudo de Potes
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En el corazón de Liébana, muy cerca de la unión entre los ríos Quiviesa y Deva, y rodeado de montañas, surgió un poblamiento favorecido probablemente por la repoblación organizada por el rey Alfonso I a mediados del siglo VIII. La intención era recoger a las gentes de la Meseta y crear lo que Sánchez Albornoz llamó «el desierto estratégico del Duero». A pesar de que las menciones a la «terra lebanense» datan de los primeros tiempos inmediatos a la conquista musulmana, tanto en las fuentes narrativas como documentales, el poblamiento de lo que va a constituir la capital de este territorio fue también muy antiguo. La Prehistoria no ha dejado evidencias en este término, pero en municipios próximos hay ejemplos de arte esquemático y abundantes enterramientos megalíticos.

El primer documento escrito donde se hace referencia a la villa de Potes es del 28 de marzo del año 847, en el que se cita a la «strata publica qui discurrit ad Pautes...». En los orígenes de esta villa aparece singularizada una institución monástica, la iglesia de San Vicente, cuya primera mención documental corresponde al año 947 y sobre la que en 990 se ceden bienes a través del abad Martín de Santo Toribio de Liébana; se manifiesta, por tanto, su dependencia del importante monasterio de Santo Toribio. Ya en el siglo X Liébana se había configurado como un distrito administrativo singular regido por un conde, aun cuando su gobierno territorial a veces es compartido con otras tierras castellanas, como Saldaña, Campoo y Asturias de Santillana.

En el Becerro de Behetrías (1351) aparece ligada ya a la villa de Potes la figura del poderoso personaje don Tello, hijo de Alfonso XI, quien había obtenido por concesión real el señorío de Liébana y aquella merced que en 1371 confirmaba a su hijo y sucesor Juan Téllez de Castilla. De este modo, el predominio de los linajes locales sobre las gentes de Potes pierde protagonismo y la villa queda inmersa en las luchas feudales por la posesión del territorio entre los Manrique y los Mendoza. La disputa es en torno a los derechos de Juan Téllez a través de los descendientes del segundo matrimonio de su mujer, doña Leonor de la Vega, con Íñigo López de Mendoza, segundo marqués de Santillana, y los descendientes del primer matrimonio de ésta: Aldonza de Castañeda y su marido. Con el decreto de Juan II (1444-45), el territorio pasa a manos del Marqués de Santillana, que posteriormente adoptará el título de Duque del Infantado. Ya en 1449 está documentada la entrega de la casa fuerte de Potes a Leonor de la Vega, que había sido secuestrada por el bachiller García Gómez en nombre del rey hasta que se solventasen las disputas señoriales. El linaje de los Mendoza confirmará a Potes como capital de Liébana, que fue administrado desde la gran torre que mandaron construir en el centro de la villa.

Corresponden al año 1468 las más antiguas ordenanzas que se conocen de modo completo sobre Potes. En ellas se trata sobre el aprovechamiento de montes, la protección de viñedos y cultivos y la regulación de las ferias y los mercados, entre otros asuntos. Tanto estas ordenanzas como las de 1619, que desarrollan en 102 capítulos el régimen de gobiernos y administración de la villa, fueron aprobadas por el titular de los Mendoza. A través de ellas se sabe que las reuniones del concejo se hicieron en la iglesia de San Vicente, reuniéndose en la villa, clasificada como «cabeza de jurisdicción que es de todos los lugares de la provincia de Liébana», los concejos de la provincia con sus procuradores y regidores para la celebración de las Juntas Generales.

En el Informe de Floridablanca, de 1785, la villa de Potes aparece todavía como lugar de señorío secular, al frente de la cual figura el correspondiente alcalde mayor designado por el duque del Infantado. Todavía en 1808 la máxima autoridad nombrada por él toma posesión de la villa con el título de «gobernador y justicia ordinaria», pero ello no obsta para que, sobre todo en el último tercio del siglo XVIII, los diputados por la provincia de Liébana asistan a las Juntas de Puente San Miguel, corazón de la embrionaria provincia de Cantabria.

El auge de esta comarca en estos siglos y la gran emigración hacia América favoreció la construcción de bellos edificios religiosos, como la capilla de San Cayetano, el convento de San Raimundo y el antiguo de los Jesuitas; la edificación de casonas como la de la Canal, Bustamante Prellezo, Salceda y Otero, Linares Cagigas, etc.; torres como la de Calseco y la de la familia Osorio, y conjuntos urbanos populares.

Con el advenimiento del régimen constitucional, en 1822, la villa de Potes quedó convertida en cabeza de partido judicial, manteniendo no sólo su singularidad institucional como ayuntamiento propio, sino también la capitalidad de las tierras de los viejos valles que, desde los albores de la época moderna, se denominaban provincia de Liébana. Sin embargo, algo más de treinta años después pasó a formar parte del partido judicial de San Vicente de la Barquera, en el que actualmente permanece.

El casco antiguo de la villa de Potes fue declarado Conjunto Histórico en el año 1983, a pesar de haber sufrido los efectos devastadores del incendio ocasionado durante la Guerra Civil española, por lo que muchas de sus viviendas fueron reconstruidas posteriormente.

 

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Tomo 723, Folio 165, Sección 8ª, Hoja S11607, Inscripción 1ª     Aviso Legal / Política de privacidad/ Política de Cookies