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La villa de Potes fue declarada Conjunto Histórico Artístico en 1983. Su aspecto actual se debe en buena medida a una restauración acometida después de la Guerra Civil que corrió a cargo de la Dirección General de Regiones Devastadas, dependiente del Ministerio de la Gobernación. En 1939 se instaló aquí una Oficina Comarcal de la DGRD que se ocupó de levantar un barracón-cuartel de penados y un garaje para tres vehículos, así como de adecuar diversos locales como fábricas de materiales de construcción. Entre las diversas intervenciones efectuadas en los años siguientes se cuenta la construcción de la Plaza del Mercado, el hospital, el edificio de correos, el matadero y el ferial; la rehabilitación de antiguos edificios para albergar el ayuntamiento y el cuartel de la Guardia Civil; y el enderezamiento del trazado de las calles Jesús de Monasterio y Cántabra. Estas actuaciones se realizaron prestando especial atención al mantenimiento del importante patrimonio arquitectónico civil con que contaba Potes.

El edificio más emblemático y representativo de la localidad es la Torre del Infantado, una de las más señeras de la arquitectura cívico-militar de la Baja Edad Media en Cantabria. Se trata de un edificio de muros de mampostería y esquinales y vanos de sillería, de planta cuadrada con cuatro pisos y azotea, rematado por una cornisa apoyada en modillones que sostenía una barbacana corrida. Conserva cuatro pequeñas torres cúbicas almenadas en cada esquina. Se considera que fue erigida sobre otra anterior perteneciente al linaje de la Lama. Su primer propietario conocido fue Juan Téllez ‘el viejo’, hijo del infante don Tello, que recibió de su padre, Alfonso XI, las merindades de Aguilar y Liébana y, más tarde, de su hermano Enrique II de Trastámara, el condado de Castañeda. En 1370 Juan Téllez se casó con Leonor de la Vega y a través de ella pasaron en 1432, los dominios y derechos sobre esta zona a manos de la Casa de Mendoza a través de Íñigo López de Mendoza. De hecho, en el inventario de vienes de Leonor de la Vega la torre lebaniega es descrita como «casa fuerte de Potes». En 1444 la fortaleza fue presa de un incendio y reedificada en la segunda mitad del siglo X, época en la cual se datan las garitas de las esquinas, elemento de carácter decorativo de origen flamenco. Conserva un escudo en la fachada con las armas de Diego López de Mendoza, hijo de Íñigo y duque del Infantado desde 1475. En el curso de la reconstrucción de Potes en los años cuarenta del siglo XX, la Torre del Infantado, entonces abandonada, fue elegida como emplazamiento de la casa consistorial. Así, en 1947 se firmó el Acta de Ocupación y se procedió a su rehabilitación, en el curso de la misma, los vanos fueron remodelados con el propósito de lograr una fachada simétrica y el entorno modificado con el objeto de darle un aspecto más monumental.

En Potes ha sobrevivido también la torre de Orejón de la Lama o torre de Bedoya, situada entre dos casas. De planta cuadrada, tiene tres pisos y en el segundo se abren dos pares ventanitas ajimezadas de arco apuntado. Fue construida hacia 1500 por Juan Gómez de Bedoya. Presenta dos escudos entre laureles con las armas de Celis y de Bedoya. En la actualidad, este bloque es sede de exposiciones.

A lo largo de la Edad Moderna, sobre todo a partir de finales del siglo XVII y durante todo el XVIII se edificaron en Potes diversas casas señoriales de interés en las cuales intervienieron canteros lebaniegos, de Val de San Vicente y Trasmiera. Entre los ejemplos supervivientes se cuentan la portalada de la casa de Linares (también identificado como convento de jesuitas), la casa de La Canal y la casa de Cossío y Otero. La portalada está relacionada con la casa de Santiyán (1687) de Puente Arce (Piélagos), en la cual había participado como maestro de obra Rafael de Casuso, vecino de Villaverde de Pontones, y más tarde había pasado a dirigir un equipo de canteros en Liébana. La casa de La Canal se fecha a finales del XVII, principios del XVIII y presenta fachada de sillería de dos pisos con entrada bajo en arco de medio punto flanqueado por dos ventanas y tres balcones con puertas acodilladas en el superior. Perteneció a una familia cuyo mayorazgo se fundó en 1657, en la persona de la Francisco de La Canal Enríquez. Junto a ella se alza la casa de Mier, antes también perteneciente a La Canal. La casa de Cossío y Otero es un bloque rectangular, con una singular portada de arco de medio punto acodillado (en Cantabria sólo sigue esta solución la iglesia de San Martín de Cigüenza). Está vinculada a Francisco de Cossío y Otero, en 1699 miembro del Consejo de su Majestad e Inquisidor Apostólico en la Inquisición de Navarra, Arzobispado de Burgos; llegó a ser arzobispo de Santa Fe de Bogotá en 1706 y virrey y capitán general de Nueva Granada; se considera que la casa fue levantada hacia 1743, ya bien por Manuel de Cossío y Otero, sobrino de Francisco y Abogado de los Reales Consejos, ya bien por Francisco Antonio de Cossío, abogado en la Real Chancillería de Valladolid. Otros edificios de la época de interés son la torre de Calseca, con un escudo de armas y una inscripción que la fecha en 1741; la casa que habitaron Jesús de Monasterio y Concepción Arenal, con un escudo del siglo XVIII; y la torre de la familia Osorio, con una inscripción con el año 1743.

En cuanto a la arquitectura resultante de la reconstrucción de los años cuarenta, es de destacar la remodelación del centro urbano, a partir de entonces articulado a partir de una plaza-mercado urbanizada en varias alturas que enlaza con el puente de la carretera Potes-Espinama. Fue proyectada por Juan José Resines del Castillo, arquitecto jefe de la Dirección de la Oficina Comarcal de Potes de la DGRD, junto a D.V. Lavín, jefe técnico de proyectos de la DGRD. Entre los edificios de nueva planta de este periodo se incluyen el Hospital y Centro Rural de Higiene (1940); la casa-cuartel de la Guardia Civil (1945), a partir de la fachada de una casa de 1807; Correos y Telégrafos (1945) y el nuevo ferial (1949). Todos ellos contaron con la intervención de Resines.

Por último reseñar el monumento dedicado al violinista y compositor Jesús de Monasterio, obra del escultor catalán Pedro Estany; el pedestal se debe a Manuel Posada Noriega. Fue inaugurado el 30 de septiembre de 1906. También ha de señalarse aquí que en Potes se conserva uno de los hórreos que han sobrevivido en la comarca de Liébana.

 

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Tomo 723, Folio 165, Sección 8ª, Hoja S11607, Inscripción 1ª     Aviso Legal / Política de privacidad/ Política de Cookies