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En Laredo se localizan varios edificios religiosos de gran interés, entre ellos, la iglesia de Santa Catalina (Laredo), la iglesia de Santa María de la Asunción (Laredo) y el convento de San Francisco (Laredo).

Santa Catalina, también conocida como San Martín, es una iglesia documentada en 1068 y era escenario de las reuniones del Cabildo de Mareantes y Pescadores de San Martín, una venerable institución que existía desde el año mil. De este edificio destaca la espadaña horadada por siete vanos.

Santa María de la Asunción, que corona y domina el casco viejo de la villa, es el monumento religioso más destacado de Laredo y una de los más importantes construcciones religiosas de Cantabria, declarada Monumento Histórico-Artístico Nacional el 4 de julio de 1931. Su origen se remonta al siglo XIII, época de la cual han sobrevivido dos naves, su presencia como escenario de un milagro descrito en una de las Cantigas de Alfonso X El Sabio hace presumir la antigüedad del templo. A finales de la Edad Media, la creciente importancia del puerto llevó ampliarlo y el santuario pasó de tres (la central dedicada desde un principio a la virgen de Belén) a cuatro naves. En el siglo XVI, la iglesia fue nuevamente ampliada, adosándose en el lado del evangelio varias capillas particulares. En este periodo se construyó una nueva capilla mayor, trazada por Juan de Rasines (que sirvió para cimentar la sacristía, construida en el siglo XVIII por José de Fresnedo Hontañón sobre diseños de Marcos de Vierna). Contemporánea a aquella reforma es la capilla de los Escalante, mandada construir en 1537 y también atribuida a Rasines.

Entre 1991 y 1993, la cámara del baptisterio fue objeto de una excavación arqueológica. En 1996, tuvo lugar una nueva campaña en la nave sur, la más antigua del templo. En la primera se pudieron recuperar varias piezas litúrgicas y varios fragmentos de esculturas (cuatro terracotas de cristo crucificado y una virgen con el niño de los siglos XVI-XVII). En la segunda campaña salieron a la luz numerosos materiales de los siglos XVI al XIX, entre ellos varias estructuras funerarias, así como numerosas piezas muebles.

El retablo de Nuestra Señora de Belén, es la obra mueble más importante del templo de Santa María. Las figuras de que consta fueron talladas en el siglo XV en Flandes y más tarde insertadas en una estructura barroca realizada a finales del XVII, principios del XVIII. En el centro sobresale la imagen de la Virgen, una talla atribuida a Barthélemy d’Eyck; en el lado de la evangelio se pueden ver la anunciación y escenas de la vida de María, y en el lado de la epístola el ciclo de la Pasión. También es de destacar el tríptico de la capilla de Escalante de finales del siglo XVI de autor anónimo, cuya tabla central dedicada a la Virgen de los Desconsolados está enmarcada por dos tablas en las que aparecen los bustos de los miembros de la familia Escalante Bernardino y García de Escalante, que fundaron la capilla en 1537 dedicada a la Concepción. Otra pieza a reseñar es el retablo de Santiago (bajo la advocación de Nuestra Señora de los Dolores), de Rodrigo de los Corrales a principios del siglo XVII, con escultura de Juan de Santiago.

El convento de San Francisco se alza en el Arrabal de Laredo y está ocupado desde 1884 por una comunidad de Madres Trinitarias que llegaron de Villaverde de Pontones. En él se instalaron, con la ayuda de la cofradía de San Martín y numerosos fieles, los franciscanos venidos desde el barrio de Barrieta tras la peste de 1568 (había sido fundado en aquel barrio en el año 1431). El edificio, levantado en el último tercio del siglo XVI, marca el inicio del clasicismo en la villa.Se trata de un complejo compuesto por una iglesia, claustro y capillas laterales. La iglesia de una nave con cubierta de lunetos y capillas laterales con bóvedas de crucería. Sus trazas se atribuyen al franciscano Miguel Aramburu. El claustro fue construido hacia 1713 por Francisco Pérez de las Llanosas. Un amplio pórtico abierto por arcos de medio punto, da paso al complejo. El templo custodia un retablo mayor prechurrigueresco obra de Francisco Martínez de Arce, vecino de Liendo, realizado hacia 1665, que reproduce una traza de tipo retablo-tabernáculo. Es de destacar la capilla mandada edificar hacia 1689 por Felipe Vélez de Cachupín con dinero traído de Perú, que alberga una estatua orante del fundador, así como la capilla del capitán Pedro Saravia, que custodia un retablo realizado a mediados del siglo XVII deudor de los trabajos del taller de Liendo, con esculturas atribuidas a Juan de Santiago o algún maestro de Siete Villas. Otra pieza mueble a reseñar es el retablo de la capilla de Señalar que en las cercanías de este convento se halla la pequeña capilla románica del Espíritu Santo, erigida en el siglo XIII; contiene pinturas murales góticas y barrocas.

En otras localidades de Laredo se localizan templos de interés, entre ellas la iglesia de Santa Cecilia de Tarrueza, que custodia un retablo mayor romanista realizado hacia 1630 y atribuible al ensamblador Rodrigo de los Corrales y el escultor Juan de Santiago Concha.

 

© Copyright EL DIARIO MONTAÑÉS, Editorial Cantabria Interactiva S.L. CIF:B39495460 C\ La Prensa s/n 39012 Santander Registro Mercantil de Santander,
Tomo 723, Folio 165, Sección 8ª, Hoja S11607, Inscripción 1ª     Aviso Legal / Política de privacidad/ Política de Cookies